Mi marido me regaló un libro “Yo fui a EGB”. Fué entonces cuando me dí cuenta de que estoy más cerca de los 40 que de los 30 años. Leyendo y recordando pensé que, no siendo mayor, no soy una jovencita sin experiencia (aunque eso también lo aprecié con mis primeras canas y un largo etc.)

Creo que en este cambio de década hay una transición muy marcada. Hay un momento en el que, si miras hacia atrás, todo lo vivido se convierte en experiencia de vida.

En mi caso particular todo lo pasado  me ha servido para cambiar mi presente, para hacerme valiente, fuerte, para triunfar con lo que me gusta y no prestar atención a todo aquello que, simplente, no vale la pena.

“No hay mal que por bien no venga” si se saben enfocar bien las cosas y con una sonrisa en la cara.

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